Kimberly Breier, que en octubre asumió el cargo de subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental presentó su carta de renuncia esta semana, y esta le fue aceptada por el secretario de Estado Mike Pompeo, confirmaron funcionarios estadounidenses a The Washington Post.

La partida de Breier deja un importante vacío, pues este cargo es fundamental para dar seguimiento a los esfuerzos de la administración Trump, para tratar el tema de la inmigración de México y América Central y para mantener una fuerte y constante comunicación con los países de la región.

Breier, de 46 años obtuvo un B.A. en español de Middlebury College y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown, una institución que se dice es conocida por capacitar a futuros empleados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

De acuerdo con la información disponible en el Departamento de Estado de EEUU, donde trabajó como miembro del Personal de Planificación de Políticas del Hemisferio Occidental, Breier es “una profesional de inteligencia con más de 20 años de experiencia en política exterior”, centrada principalmente en temas latinoamericanos.

Anteriormente, en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), dirigió el Programa de las Américas y la Iniciativa de Futuros de EEUU y México, un programa que trata temas bilaterales, como la renegociación de acuerdos comerciales, la seguridad fronteriza y la inmigración.

Breier también fue directora del Comité Norteamericano de la National Policy Association, que es un comité de negocios con miembros de EEUU, Canadá y México.

Entre otras experiencias del sector privado y de los think tanks, fue presidenta de una firma de consultoría, que proporciona “equipos de evaluación de riesgo de países” para clientes ubicados en México, Argentina y Chile.

Desde enero de 2005 hasta junio de 2006, durante la administración del presidente George W. Bush, Breier desempeñó el cargo de directora para Brasil y el Cono Sur, directora para México y Canadá y directora interina para la región andina.

La carta consigna que su renuncia obedece a problemas personales, sin embargo, una fuente de la administración dijo que había sido cuestionada por el asesor político de la Casa Blanca, Stephen Miller, quien consideró que no trabajó lo suficiente para defender el acuerdo de asilo entre el gobierno de los Estados Unidos y el gobierno de Guatemala, el mes pasado.