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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ve crítica la situación del turista.

Por agencias

Brasil llegó a un punto crítico de su larga y tormentosa relación con el turismo. Mientras que existe un boom del turismo en muchos de los destinos más atractivos del mundo, también aprovechado por países como México y República Dominicana, en 2018 Brasil recibió apenas 6,6 millones de visitantes extranjeros.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quiere que Brasil sea un edén turístico aunque con esas visitas, menos que en Irán, menos que en Ucrania, y menos que el Museo del Louvre de París.

Las autoridades dicen que con sus espectaculares platas, su arquitectura colonial y su singular cultura de influencia africana, Salvador podía ser la respuesta a uno de los históricos enigmas de Brasil: cómo atraer a los turistas.

Visa

El gobierno ya eliminó el requerimiento de visa para ciudadanos de Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, China y Qatar.

También lanzó una campaña de relaciones públicas a nivel mundial llamada "Brasil por Brasil", y están empapelando las ciudades de Estados Unidos y Europa con publicidades que son ambiguas.

Por ejemplo: "Conozca un nuevo Brasil, moderno y productivo".

Además, el presidente Bolsonaro suele hablar del turismo, para despotricar, por ejemplo contra las protecciones ambientales que en su opinión inhiben el crecimiento del turismo, y hablando con nostalgia de la creación de los equivalentes brasileños de Cancún y Cozumel.

"La situación de nuestro turismo es frustrante, considerando que somos los primeros del mundo en bellezas naturales" dijo Bolsonaro el año pasado. "Queremos preservar el medio ambiente, pero cualquier otro país que tuviera nuestras maravillas naturales estaría facturando miles de millones de dólares en turismo. Y a nosotros no nos dejan".