Redacción
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En rio revuelto, ganancia para pagar favores.

“Los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados” Jacinto Benavente

Queda ahora en manos del Presidente Giammattei el aprobar o vetar, la tan cuestionada Ampliación Presupuestaria por Q5.1 millardos que entre rumores de corrupción, proyectos para pagos de favores políticos y sobornos, fue aprobada durante la maratónica reunión del Congreso, el pasado fin de semana. No hicieron falta los señalamientos por parte de diputados, tanto a favor como en contra, sobre el destino de los fondos que se buscan obtener por medio de esta ampliación. Lo que definitivamente quedó evidenciado durante el espectáculo, por demás desagradable, es que los de la clase política de Guatemala, aunque crean tener experiencia y legitimidad, distan de ser “los padres de la patria” que Guatemala necesita, ya que carecen de experiencia, conocimiento y algunos hasta de finiquito. Guatemala no merece esta jauría de arribistas que hoy pululan en el Congreso y pasada la crisis de la COVID-19, la población deberá recuperar el control de la auditoría social y exigirles con férrea mano a las autoridades del Ejecutivo y el Legislativo, una rendición de cuentas transparente, oportuna y exacta. Si como pueblo somos flojos, en nuestra cara nos robaran el futuro del país.

En Casa de herreros...brillan por su ausencia

“que hable ahora o calle para siempre” frase habitual del ritual de casamiento.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la Sociedad Civil (Organizaciones No Gubernamentales incluidas), cumplen un importante rol en el ámbito de la salud, incluyendo su papel en articular necesidades y demandas, instrumentalizar programas de ajuste económico y plantear y ejecutar alternativas que ayuden a mejorar la salud. Sin embargo, durante esta crisis que amenaza en forma severa a Guatemala y su población, la vociferante Sociedad Civil y el menjurje de letras de diferentes ONG, han brillado por su ausencia a todo nivel. No faltará algún apologista que rápido dirá que es función del Ejecutivo y que no quieren entorpecer la labor de quienes están enfrentando en primera línea esta pandemia. Sin embargo, nadie ha dicho que la Sociedad Civil deba estar en los hospitales temporales, etc., pero como mínimo podrían haberse sumado agresivamente a las campañas de concientización e información para que la población se quedara en casa y así disminuya el riesgo de contagios a gran escala en el país. De la misma forma, los Derechos Humanos se vieron burlados y como premio de consuelo, apareció un inservible comunicado, que exige que hagan su trabajo los que deben hacer su trabajo. Si la población esperaba buenos samaritanos en la sociedad civil, puros “sacerdotes” y levitas son los que la vieron de reojo y siguieron de largo.

Y los que piden sus 30 monedas de plata

“Suplicio y enumeración de los traidores a la patria, que penan en el hielo. Al entrar a la región Antenora Dante ve asomar dos cabezas sobre el hielo, una de las cuales devora la otra.” La Divina Comedia de Dante

Es indignante la repulsiva ambición, descaro e insensatez de los sindicatos que, en estos momentos de crisis y necesidad, se atrevieron abiertamente a exigir bonos “por riesgo” o por cualquier otra razón a las autoridades de Gobierno. No es secreto para nadie en Guatemala, que los puestos sindicalizados, no solo tienen una obscura y corrupta garantía de inamovilidad (que ha perpetuado la mediocridad y desaparecido la meritocracia), pero también una cantidad arbitraria de bonos y sobre sueldos, que no van ni con el perfil del puesto ni con los méritos, ni las habilidades técnicas y profesionales de los beneficiados. Más indignante es sin embargo, que los sindicatos más poderos y gravosos del Estado, por medio de negociaciones y amenazas de paros nacionales bajo la mesa, se aseguraron sus 30 monedas de plata que saldrán de los prestamos y la Ampliación Presupuestaria recientemente aprobados en el Congreso. En estos momentos, en los que millones de guatemaltecos se quedarán sin sustento, es una traición a la patria, que quienes tienen un sueldo asegurado desde el Estado, obtengan inmerecidos bonos y sobresueldos. El infierno tiene un lugar especial para ellos.