La Congresista demócrata de EEUU, Nancy Pelosi estaría buscando viajar a Guatemala con un grupo de hasta 20 congresistas y senadores demócratas para impulsar su agenda partidista e ideológica, a costas de la estabilidad del país. 

Según información no confirmada, la Congresista Pelosi estaría arribando a Guatemala el 8 de agosto, junto a un grupo de hasta 20 parlamentarios de EEUU, todos demócratas con el propósito de reunirse con organizaciones de derechos humanos y actores nacionales que por medio de acciones jurídicas se han opuesto a acciones del Ejecutivo que buscan cooperar con las políticas migratorias y de seguridad del Presidente Donald Trump.

La proximidad de las elecciones en Estados Unidos, ha convertido la etapa previa a la campaña en una suerte de campo de batalla que se hace evidente cada vez más con el aumento de los ataques personales que buscan desprestigiar tanto las acciones del Presidente Trump, como de sus adversarios políticos en el lado demócrata.

Para nadie es un secreto que durante la época electoral las campañas de desprestigio son utilizadas para obtener espacios que puedan servir de plataforma para dañar la imagen de un opositor o para promocionar un proyecto político. Sin embargo, se ha hecho evidente que las artimañas políticas de algunos demócratas en EEUU,  carecen de seriedad al punto de resultar grotescas y es sumamente preocupante, que Guatemala como país y sus inmigrantes estén siendo utilizados como utilería barata de una mala propaganda política.  Tal es el caso de la Congresista Alexandria Ocasio-Cortez quien en busca de protagonismo en el tema migratorio, trató de simular que lloraba frente a un albergue de migrantes en Texas, pero en realidad hizo un patético show frente a un parqueo vacío.

Nancy Pelosi, es una conocida congresista demócrata que se encuentra ejerciendo el décimo séptimo periodo en ese cargo y que se ha dedicado sistemáticamente a oponerse e intentar bloquear los esfuerzos republicanos para avanzar en la política nacional, principalmente en los temas de seguridad nacional e inmigración. A pesar de ser una dura crítica de las acciones tomadas por las administraciones republicanas, Pelosi ha defendido entrañablemente a los presidentes demócratas sin ningún tipo de filtro, incluso cuando las políticas que estos han querido emprender sean abiertamente violatorias a los derechos humanos; tal como se dio en el mandato de Barack Obama con el intento de intervención a Siria, el encubrimiento de la operación Rápido y Furioso que puso miles de fusiles de asalto manufacturados en EEUU en manos de carteles de droga de la región latinoamericana, o ignorar que fue la presidencia de Obama la que estableció el proceso de separar menores migrantes en la frontera y retenerlos en “jaulas” en los centros de detención en ese país. 

Más allá de la carga que representa para su propio país, Nancy Pelosi junto a varios de sus colegas demócratas también intenta socavar la soberanía de países vecinos, tal es el caso de Guatemala. Junto a otros parlamentarios demócratas como Elliot Engel, congresista de Nueva York y Patrick Leahy, senador de Vermont,  reiteradamente han intentado entrometerse en la política nacional en temas diversos, apoyando a personajes y organizaciones nacionales que buscan exclusivamente empujar agendas ideológicas y que son hoy por hoy señalados de propiciar y causar las condiciones que: han generado el aumento de migrantes guatemaltecos a EEUU y de que las fuerzas de seguridad guatemaltecas tengan dificultad para hacer frente al tráfico de cocaína, cuyo principal destino es EEUU. Tal es el caso de los activistas y Organizaciones no gubernamentales que fabricaron las denuncias en contra de proyectos de inversión de EEUU y Canadá, como la mina San Rafael en Santa Rosa y cuyas operaciones fueron suspendidas por la Corte de Constitucionalidad, causando que se perdieran más de 3,500 empleos. O la excesiva persecución penal por delitos tributarios al sector agroindustrial que colapsó los mercados laborales cafetaleros, cardamomeros y ganaderos desde  el 2016 en los que se estima se perdieron mas de 40,000 empleos. Así mismo, la constante demonización del Ejército de Guatemala como violadores de derechos humanos y la obtusa e innecesaria (según representantes de la Oficina de Cooperación en Seguridad (Grupo Militar) de la Embajada de EEUU) prohibición de compra de equipo militar por parte de los demócratas, a pesar del apoyo incondicional del Ejército guatemalteco a la guerra contra las drogas de los EEUU.

La maquinaria demócrata ha aumentado la retorica y narrativa acusatoria contra el Presidente Trump, tildándolo de racista por sus políticas en contra de la migración ilegal y por tratar de ordenar la legislación migratoria de EEUU, que perversamente incentiva a que los latinoamericanos a que busquen migrar a ese país, en busca del espejismo del sueño americano fabricado por los demócratas para mantener y asegurarse un posible caudal electoral basado en migrantes. Sin embargo, podrían están cometiendo un grave error estratégico, ya que gracias a las políticas de Trump, el desempleo de hispanos en EEUU ha sido el más bajo históricamente desde que el Buro de Estadísticas Laborales de EEUU, empezó a monitorearlo en 1973.

Considerando los intereses partidistas e ideológicos de los demócratas, y el innegable oportunismo electoral con el que podrían tildar de racista a Trump desde Guatemala,  no se puede esperar nada conciliatorio ni beneficioso de la visita de Pelosi y sus incitadores raciales para la estabilidad del país