Logos
Luis Enrique Pérez 
 
Opino que quienes no queremos que Sandra Torres sea el próximo Presidente de la República de Guatemala, debemos evitar cometer por lo menos siete errores. Algunos no los cometeremos. Empero, tengo la impresión de que algunos pueden cometerlos; y es mi propósito exponerle a ellos tales errores para contribuir a una mejor decisión sobre voto en la nueva elección presidencial.
 
Primer error: querer que Sandra Torres no sea el próximo Presidente de la República; pero abstenerse de votar, o tener la intención de anular el voto, o votar “en blanco”. Precisamente esa abstención, esa anulación o esa blancura del voto equivale a un voto en favor de Sandra Torres. No es ser consecuente querer que ella no sea el candidato ganador, y no votar en contra de ella.
 
Segundo error: creer que votar en la nueva elección presidencial es conferirle legitimidad al fraude electoral que presuntamente fue cometido el pasado 16 de junio. No hay relación ni correlación necesaria entre votar en esa nueva elección, y el fraude que pudo haber sido cometido. Un ciudadano puede votar en esa misma nueva elección, aunque crea que en la primera elección hubo fraude.
 
Tercer error: creer que es preferible no votar en la nueva elección para no conferirle legitimidad al fraude electoral que presuntamente fue cometido en la elección anterior, aunque ese preferencia contribuya al triunfo no deseado de Sandra Torres. Es decir, es un error creer que, ya que hubo fraude electoral, entonces ella tiene que ser el candidato presidencial triunfador. Es un error tal, que posibilita agregar al mal que consiste en el fraude cometido, el mal de convertir a Sandra Torres en Presidente de la República.
 
Cuarto error: abstenerse de votar en la nueva elección, porque nuevamente habrá fraude electoral. Este error, en el caso de quienes no quieren que Sandra Torres sea el próximo Presidente de la República, contribuye a simplificar el temido fraude electoral en beneficio de ella, porque un menor número de votos de su contendiente es más propicio para cometer tal fraude. Ese error hasta puede contribuir a que realmente Sandra Torres sea el candidato triunfador y, por consiguiente, no sería necesario el fraude.
 
Quinto error: abstenerse de votar en la nueva elección y exigir que se repita el proceso electoral. Tal repetición es políticamente no factible; pero lo esencial es que legalmente no es factible. Ni la Constitución Política de Guatemala, ni la Ley Electoral de Partidos Políticos, suministran el más miserable fundamento para repetir el proceso electoral completo. Puede repetirse una elección solamente en el caso de triunfo del voto nulo, o en el caso de una impugnación de una elección, que los jueces declaren válida. La Constitución Política, por ejemplo, solo contempla una elección presidencial, y en el caso de que ningún candidato obtenga mayoría absoluta, ordena celebrar una nueva elección con los candidatos que hayan obtenido el mayor número de votos.
 
Sexto error: creer que no importa que Sandra Torres sea Presidente de la República, porque ya tiene el mayor número de diputados. Es un error descomunal. Lo es por dos razones. La primera es que ella solo tiene 34% del número total de diputados. Por consiguiente, los diputados de Sandra Torres no constituyen ni aun una mayoría relativa. La segunda es que no es lo mismo que ella tenga 34% del número total de diputados, y adicionalmente sea Presidente de la República. Es decir, no es lo mismo que sea el máximo poder legislativo y también el máximo poder ejecutivo.
 
Séptimo error: creer que no hay que votar por Sandra Torres; pero no estar dispuesto a votar por su contendiente, porque nada garantiza que será un buen Presidente de la República. Empero, hay razones para creer que el contendiente sería mejor que ella, y hay razones para creer que ella sería peor que él. He aquí una de esas razones: ella está oficialmente acusada de delinquir, y ha eludido, con el auxilio de autoridades judiciales, ser sometida a procedimiento penal.
 
Post scriptum. Si usted no quiere que Sandra Torres sea Presidente de la República, ruégole no cometer esos errores. Emita un voto válido en contra de ella. Y resist sensatamente a los predicadores de la abstención o la anulación del voto, o del voto “en blanco”. Jamás Sandra Torres debe ser Presidente de la República de Guatemala.