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Luis Enrique Pérez 
 
Bendita mayoría de ciudadanos que derrotaste al mayor peligro nacional inmediato: Sandra Torres. No tenemos certeza del futuro acontecer de nuestra patria durante el gobierno de Alejandro Giammattei; pero por lo menos tenemos certeza de que Sandra Torres no será el próximo Presidente de la República de Guatemala.
Fuiste una mayoría luminosa: discerniste lúcidamente entre las opciones de candidatura presidencial, y elegiste no necesariamente aquella que creías que era la opción ideal mandada por la historia, sino la mejor opción.
Fuiste una mayoría sensata: no creíste que, para vengarte del fraude electoral presuntamente cometido en la elección del pasado 16 de junio, tenías que convertir a Sandra Torres en el próximo Presidente de la República.
 
Fuiste una mayoría intrépida: la posibilidad de que fuera cometido un nuevo fraude no detuvo ni contuvo tu intención de derrotar a Sandra Torres, y la derrotaste, ya porque efectivamente votaste por Alejandro Giammattei, ya porque votaste contra ella.
Fuiste una mayoría moralmente enérgica: no fuiste persuadida por los predicadores de la abstención de voto, o la anulación del voto, o la elusiva blancura del voto; ni te obstinaste en exigir una imposible repetición del proceso electoral.
 
En suma: fuiste una sabia mayoría salvífica.
Algunos te reclamarán que, aunque fuiste mayoría, una cuantiosa proporción de electores se abstuvo de votar. Es un hecho. Empero, argumentarás que votar es un derecho que puede ser o no ser ejercido; y que el Presidente de la República es electo por aquellos que ejercen ese derecho, y no, por supuesto, por aquellos que no lo ejercen. Y argumentarás también que quienes votaron constituyeron una muestra estadística del número total de ciudadanos empadronados, y que, entonces, podemos inferir que si todos esos ciudadanos hubieran votado, la proporción de votos obtenidos por cada candidato no hubiera variado.
 
Y tú misma, sabia y salvífica mayoría, has brindado la preciosa oportunidad de que Sandra Torres, la ahora extinta mayor amenaza nacional, pueda ser sometida a procedimiento penal por haber cometido el delito de financiamiento electoral ilícito durante la campaña electoral del año 2015. Y sé que esperas que una milésima de segundo después de que el Tribunal Supremo Electoral declare oficialmente ganador a Alejandro Giammattei, el Ministerio Público reinicie le persecución penal de ella, y evite que huya y se vuelva fugitiva.
 
También has brindado la igualmente preciosa oportunidad de que el partido de ella, la Unidad Nacional de la Esperanza, pueda ser cancelado por financiamiento electoral ilícito. ¿Y acaso no has creado la oportunidad adicional de que, cancelado el partido, los 54 diputados de ese mismo partido abandonen a Sandra Torres, y ella pierda, entonces, un consolatorio poder legislativo? ¿Y acaso no ansías que finalmente, en un apresurado proceso de decadencia, ella se convierta en un repulsivo residuo de la peor política que infesta a nuestra patria?
 
Sabia mayoría salvífica: has evitado que nos gobierne la ambición maléfica y la inmoralidad convertida en modo de vida. Has evitado que le otorguemos a la delincuencia la sacra calidad jurídica de representar la unidad de la nación. Has evitado la unificada degeneración del Organismo Legislativo, el Organismo Judicial y el Organismo Ejecutivo. Has evitado que los escasos recursos del tesoro público sean empleados para sobornar a los pobres, fomentar el parasitismo social e implantar aquel socialismo bolivariano que ha tenido un mágico poder de crear miseria. Has evitado que, aunque caminemos sobre la orilla de un abismo, caigamos en él.
 
Post scriptum. Sabia salvífica mayoría: mi agradecimiento por haber derrotado a Sandra Torres es tan grande como el beneficio que le has brindado a mi patria.