Con sentido 

Mayra Franke /Magíster en Lingüística

 
Debido al estrés y ansiedad que manejo (estoy segura de que muchos de ustedes también sufren de este problema), decidí inscribirme en un curso de Mindfulness. Debo confesar que el curso me genera estrés…ja, ja, ja, ¡qué irónico!, pero es la verdad. Lo que sucede es que, entre tantas tareas que tengo pendientes por hacer, a veces siento que «estoy perdiendo» el tiempo (dos horas solo del curso, más lo que me tardo en llegar y regresar a mi oficina).

Sin embargo, estoy convencida de que es necesario que aparte unos minutos de mi ajetreado día para meditar y dedicarme tiempo a mí, «de Mayra para Mayra» como me lo dijo un médico la semana pasada.

¿A qué viene esto? Pues que yo estaba hablando del curso y, ya saben, bla, bla, bla… De repente, mi esposo me pregunta: «¿Por qué están en contra del uso de extranjerismos?». Y yo, como (buena) lingüista, me pongo a explicarle y a defender el idioma español. Luego de mi laaarga explicación, me dice: «Entonces, ¿por qué decís Mindfulness?». ¡Sí, caí en el uso del extranjerismo y ni cuenta me había dado! (Cabe mencionar que mi esposo estaba feliz de que me «había dado agua de mi propio chocolate»… sus palabras). ¡Ja!

Pongámonos la mano en la conciencia y confesemos, TODOS hemos usado barbarismos, es decir, vocablos en un idioma distinto al nuestro. El Diccionario de la lengua española (2018) lo define (en su acepción lingüística) como «extranjerismo no incorporado totalmente al idioma».

Acá una breve digresión: No puedo evitar dejar de pensar en el «pollo» que los expertos de Palabras Mayores usaron en el curso que recibí en junio. ¿Cómo así? Pues, fácil, cada vez que alguno de ellos cuatro decía un término en otro idioma que no fuera español, hacían sonar el «pollo». Por supuesto que todos nos reíamos y ellos mismos se corregían a sí mismos. Así, sin pena, porque a todos nos pasa, ¿verdad?

En fin, creo que deberíamos (todos, yo incluida) detenernos a pensar bien qué y cómo lo vamos a decir. ¡Defendamos el español! Si tan bonito y completo que es. Por lo tanto, ahora diré que estoy recibiendo un curso de conciencia plena. Ya les contaré si lo logro aplicar en mi vida.