Desde 1729, con la aparición del primer periódico en el país, “La Gaceta de Guatemala”, los medios de comunicación han formado parte en el desarrollo histórico y social de la nación. Casi un siglo después, en 1820, los periódicos como El Editor Constitucional y El Amigo de la Patria, desempeñaron un papel muy importante para el proceso de independencia de Centroamérica. Ya por esa época, circulaban cerca de 80 periódicos locales y es en 1877, después de la censura ejecutada contra el periódico el Imparcial, que se firma el decreto de Libre Emisión del Pensamiento, que garantizó los primeros esquemas de protección al periodismo guatemalteco.

En la época de la revolución, 1940-1950, aparecen varios diarios y surge lo que algunos han denominado como “La era de oro del periodismo nacional”. En ese entonces, surgen figuras que, a lo largo de los años, fundaron no solo diarios impresos, sino que también crearon la Asociación de Periodistas de Guatemala y el Instituto de Previsión Social del Periodista.

Se debe reconocer que, con objetividad, disciplina periodística y un alto sentido de nacionalismo, muchos de estos periodistas lucharon contra la censura y los abusos institucionales, no solo creando conciencia en la sociedad guatemalteca, sino señalando los problemas que afectaban al país. Muchos, ofrendaron su vida en esa búsqueda de la verdad.  

Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental dentro de la sociedad. Sin embargo, en los últimos años algunos, asumieron un rol en el que impera la irresponsabilidad y la falta de ética.

Hoy en día, los avances de la tecnología, la dispersión y la rapidez con la que fluye la información hacen sumamente fácil que esta, ya sea falsa o errónea, o en sus versiones maliciosas, rumores y chismes, se propaguen por todo el mundo en forma casi instantánea y sea replicada por millones de personas y miles de medios. Es así que el amarillismo, la ignorancia y hasta cierto punto la inocencia de las personas facilita que las farsas, rumores y chismes se difundan abiertamente, y se den por hechos verídicos. El nivel de detalle con que mucha de esta “información” es manufacturada hace difícil discernir entre lo que es noticia o un intento deliberado o malintencionado por desinformar o manipular.

 “En el medio del caos, también hay oportunidad”- Sun Tzu

En Guatemala, el fenómeno de la desinformación, la propaganda y las campañas de desprestigio como herramienta política aumentó en forma casi exponencial con el auge de las redes sociales y la comunicación digital. En el pasado, los artículos de ataque personal se limitaban a las columnas de opinión o segmentos sin valor periodístico, dedicados a desprestigiar a las personas, sin miedo a la repercusión legal por estar veladas como sátira. Hoy en día, una publicación en Twitter, Facebook o WhatsApp tiene un alcance infinitamente mayor y el efecto puede ser proporcionalmente dañino, en especial si se considera la frase atribuida al infame nazi Joseph Goebbels que dice: “repite una mentira mil veces y se convierte en una verdad”.

Las cicatrices que dejó el conflicto armado interno y el necio enraizamiento ideológico que muchas veces supera la ética profesional y el decoro personal, hacen que decenas de líderes de opinión, periodistas, analistas, profesionales académicos, entre otros, plasmen en sus columnas comentarios y opiniones personales como piezas de desinformación, que utilizan hechos sacados de contexto y “adornados” con mentiras, para dar la apariencia de un reporte auténtico.

Por el daño que ha hecho a la comunicación la falta de ética periodística y el actuar mercenario de varios editores y dueños de medios en varios países incluidos Venezuela, Bolivia, Ecuador, España, Uruguay y Argentina, existen o están por aprobarse leyes que restringen la libertad de prensa. En Guatemala, la libertad de prensa se debe proteger a toda costa y ninguna ley mordaza debe siquiera pasar por la mente de los legisladores o la población.

Es más, se debe fomentar el periodismo como la carrera profesional de prestigio que fue y se deben eliminar las barreras que impiden que se desarrollen nuevos medios periodísticos. Sin embargo, también es necesario encontrar el mecanismo que “mantenga honesta” la libertad de prensa.

Es difícil descifrar si los medios que publican piezas espurias de ataque lo hacen porque han vendido su espacio a un interés político, económico o social, por falta de ética, por falta de profesionalismo, o por interés personal de los editores o dueños, o lo hacen para vender basados en el amarillismo.

Es fundamental que se encuentre un balance entre publicar para informar y publicar para vender. Pero lo principal, y apelando al sentido del deber, la moral, la ética y el decoro personal, nunca se debe publicar algo para desinformar deliberadamente a la población. Ese error puede llevar a un medio de ser considerado respetable y objetivo a ser ignorado como un vulgar panfleto de propaganda y anuncios de ventas y, a la larga, a la quiebra y la desaparición.

En Guatemala, una significativa cantidad de medios de comunicación distan mucho de ser esos canales por los que transita información veraz, y se convierten en cómplices de la tergiversación y desinformación que impera hoy en día en nuestro país. La politización de los medios de comunicación se hace descaradamente evidente, toda vez que las notas que impulsan son a todas luces sesgadas y tendenciosas que favorecen los intereses de un sector o de individuos a quienes buscan posicionar y a destrozar a aquellos a quienes han definido como sus enemigos.

Disrupción de una industria en busca de una oportunidad 

Una sociedad como la nuestra, con escasos niveles de educación y una muy pobre cultura de la lectura, es altamente manipulable; por lo tanto, lo que es publicado en medios de comunicación masiva se convierte automáticamente en una verdad aceptada popularmente, aunque la veracidad de la información sea nula.

El periodismo objetivo y los medios noticiosos imparciales llegan a formar una parte esencial en el desarrollo social de un país, cuando estos asumen honrada y profesionalmente su rol de auditores sociales y portavoces de la realidad y el sentir nacional. CentraNews surge con ese objetivo: estar en el centro del acontecer nacional, reportar información veraz, sin sesgo, sin adornos y poner al ciudadano como epicentro de los movimientos que harán de Guatemala un mejor país.

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