Luis Figueroa
Luis Figueroa
Sobre el autor:
Autor de la bitácora Carpe Diem, en luisfi61.com. Fue miembro del consejo editorial del semanario The Siglo News y director del semanario Pulso Económico de Siglo Veintiuno. Fue columnista en globalpolitician.com y fue columnista invitado en foxnews.com durante la crisis del 11-S. Es profesor de Filosofía Social, de Oratoria Forense y de Improvisación.

CARPE DIEM 

En 1995, el SIDA era el principal asesino de estadounidenses entre las edades de 25 y 44 años, según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. 

Para 2016, las enfermedades relacionadas con el VIH ya no eran las principales causas. Más personas ahora mueren de enfermedad renal. En Guatemala, sin embargo, ocho mil portadores del VIH han muerto en los últimos cuatro años en parte porque en las clínicas estatales no les entregan antirretrovirales a los pacientes cada tres meses, sino que a duras penas les alcanza para 10, o 15 días.

Según humanprogress.org, el dramático cambio de tres décadas en el destino de las personas infectadas con el VIH no fue un esfuerzo de arriba hacia abajo. Lsa educación y la promoción a nivel comunitario fueron las puntas de lanza. La lucha contra el VIH también puso de relieve el concepto del paciente como defensor de su propia atención, no solo un receptor pasivo de tratamiento externo. Las personas con VIH y SIDA se convirtieron en expertos en sus condiciones y desempeñaron un papel importante para ayudar a impulsar las políticas.

Los avances médicos no solo ocurrieron de la nada, o por mandato del gobierno. Tomó mucho trabajo, y una buena parte de él fue impulsado por la benevolencia. Alrededor de una quinta parte de los fondos para toda la investigación y el desarrollo del tratamiento de enfermedades proviene de fuentes filantrópicas, lo que representa más de $ 650 millones anuales, según datos del grupo de expertos en salud global Policy Cures Research. En 2017, alrededor de $ 144 millones de ese dinero se dedicaron a la investigación del VIH. Eso es casi igual a los $ 149 millones que la industria farmacéutica gastó en la investigación de medicamentos contra el VIH en 2017.

En Guatemala, lastimosamente, miles de pacientes dependen de políticos y burócratas y el resultado es que se atrasan las importaciones, se atrasan las compras, se atrasa la distribución y luego los pacientes no consiguen sus medicinas ni en el Instituto  Guatemalteco de Seguridad Social, ni por medio del Ministerio de Salud.  Eso sin contar que, en las clínicas estatales, los pacientes no reciben atención integral.

En una sociedad de personas libres, el camino del progreso se facilita grandemente por el hecho de que otros lo hayan recorrido antes.  Si hoy en día los paises ricos pueden suministrar en gran medida bienes y servicios, cuya gran mayoría no hace mucho tiemo era físicamente imposible producir en tal cantidad, es consecuencia directa de qeu primeramente tales bienes y servicios fueron puesos a disposicion de unos pocos, ha explicado Friedrich A. Hayek. En Los fundamentos de la libertad, Hayek explica que La circunstancia de que los pueblos occidentales dispongan de más riqueza que los demás países tan solo en parte es debida a una mayor aculmulación de capital.  La primacía se la ha dado principalmente la utilización más efectiva del conocimiento.

En países como Guatemala, los obstáculos legislativos y burocráticos para la formación de capital -que es de donde sale la riqueza que facilita la benevolencia- y los obstáculos legislativos y burocráticos para la utilización más efectiva del conocimiento -como el seguro social monopólico y forzoso que hace complicado que los pacientes sean defensores de su propia atención- cuestan vidas humanas.

Los países occidentales no sólo son mas ricos porque están más adelantados en conocimientos, sino que poseen conocimientos más adelantados -incluso para combatir el VIH y ganarle la batalla- porque son más ricos.