Redacción
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Muchos son los que han intentado enarbolar la justicia como bandera, valiéndose de preceptos y doctrinas que utilizan a su favor y antojo, logrando precisamente lo opuesto a lo que predican.

Vivimos en un país en el que se puede hacer negocio prácticamente de todo, por dicha razón en la actualidad siguen vigentes temas como el feminismo, el “indigenismo” y otros que son financiados por la comunidad internacional, que intenta globalizar sus agendas y que en Guatemala ha encontrado cómplices sin amor a la patria para dar seguimiento a ese plan macabro. La justicia lamentablemente, forma parte de ese listado de temas que se busca manipular haciendo prevalecer intereses particulares y espurios.

El más reciente ejemplo de lo anterior, es el amparo que la Corte de Constitucionalidad ha dado a 3 diputados para que puedan tomar posesión del puesto al que fueron electos, sin cumplir con el requisito de tener la constancia transitoria de inexistencia de reclamación de cargos, pues aún tienen reclamaciones pendientes ante la Contraloría General de Cuentas.

Lucrecia Hernández Mack, beneficiada con el amparo de la Corte de Constitucionalidad, es un claro ejemplo de manipulación a la justicia. Dentro del amparo solicitado, Mack pidió que la Corte le ordene al Congreso que únicamente se limite a verificar que los legisladores electos cuenten con las credenciales pertinentes y vigentes necesarias para poder asumir, y que la Comisión Calificadora de Credenciales del Congreso, no debe exigir otros requerimientos o condiciones que puedan afectar los derechos o garantías que la Constitución o la Ley Electoral de Partidos Políticos exige, pretendiendo con ello que el Congreso de la República evada lo establecido en el artículo 30 de la Ley de Probidad y Responsabilidades de Funcionarios y Empleados Públicos referente a la emisión de la constancia de que no tiene reclamación o juicio pendiente como consecuencia del cargo o cargos desempeñados anteriormente. Mack carece de este documento indispensable para asumir la curul, debido a que el 28 de noviembre de 2017, la Contraloría General de Cuentas presentó ante la FECI un informe de auditoría al Ministerio de Salud en el que se responsabiliza a Mack por la contratación de supuestas plazas fantasmas.

Mack procede de una familia de activistas que desde el conflicto armado se han valido de todos los recursos a su alcance para perpetrar la guerra y promover la polarización de los guatemaltecos, pues es precisamente ese tema el que se ha convertido en su mina de oro.

Es inconcebible que las Mack y el Movimiento Semilla, que se daban baños de pureza en cuanto a la protección de la Constitución Política, estén pasando sobre el Ordenamiento Jurídico Nacional, amparados por una corte celestial, que lo único que ha logrado en estos últimos años es separar y dividir a los guatemaltecos con resoluciones que violentan esa misma Constitución que juraron proteger.

Si estos personajes, Lucrecia Hernández Mack, Diego González y Carlos Mencos, son juramentados como representantes del pueblo sin cumplir con los requisitos mínimos, ¿Qué podemos esperar de ellos en su actuar como diputados? cuando son precisamente ellos quienes deberían demostrar consecuencia del discurso que han mantenido acerca de la prevalencia del estado de derecho.

Gloria Porras y Francisco de Mata Vela son más de lo mismo, alegaron al igual que Movimiento Semilla que el Estado estaba cooptado por el Pacto de Corruptos, pero en realidad, ellos son el Pacto de Corruptos, queriendo pasar sobre la Constitución a su gusto y antojo, con el único objetivo de llegar al poder, cosa que no lograrán por medio de elecciones.

Así pues, se evidencia el hambre de poder que tienen ciertos individuos que han salido a relucir recientemente a la escena política y a quienes no les importa pasar por encima de las leyes de nuestro país para hacerse con su pequeña cuota de poder. Esto a todas luces se constituye en traición. Traición a la patria por irrespetar nuestra Constitución y pretender salir triunfantes, traición a los guatemaltecos que los eligieron para resguardar el estado de derecho, pero, sobre todo, traición a ellos mismos por no ser capaces de llevar a la práctica los ideales que dicen sostener.

Guatemala está de luto porque sus leyes han sido ultrajadas, los “progresistas” se han encargado de pasar sobre ellas, despreciándolas y riéndose de la justicia.