Jimena Sánchez
Jimena Sánchez
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Científicos del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), publicaron un estudio en  Nature Astronomy que abre la posibilidad de que haya vida en Venus, específicamente en una de las capas de su densa atmósfera.  Gas fosfina en las nubes de Venus

El hallazgo es aún preliminar y necesita ser confirmado, pero sus autores aseguran que una de las explicaciones más posibles para sus observaciones es que haya vida en este planeta. 

El equipo internacional de más de veinte investigadores, liderado por Jane S. Graves, indicó que encontraron trazas de  fosfina, un gas incoloro y muy inflamable que normalmente se genera durante la descomposición de materia orgánica. “Su detección directa en la atmósfera venusina sugiere que el planeta vecino alberga procesos fotoquímicos o geoquímicos que eran desconocidos hasta ahora”.

Los científicos indican que los mayores planetas del sistema solar, Júpiter y Saturno, generan fosfina al unir un átomo de fósforo y tres de hidrógeno en sus capas internas, que están a más de 500 grados, en un proceso totalmente ajeno a la presencia de vida. Pero la fosfina también existe en la Tierra y su fuente principal se asocia a microbios que viven en entornos donde no hay oxígeno

Resultados

“No podemos encontrar otra especie química además de PH3 que pueda explicar las características observadas. Concluimos que la detección de candidatos de PH3 es robusta, por cuatro razones principales” indicaron. Primero, la absorción se ha visto, a una profundidad de línea comparable, con dos instalaciones independientes; segundo, las medidas de línea son consistentes bajo métodos de procesamiento variados e independientes; tercero, la superposición de espectros de las dos instalaciones no muestra otras características negativas consistentes; y cuarto, no hay otra transición candidata razonable conocida para la absorción que no sea PH3.

Graves y su equipo expresó que no se explican la presencia de PH3, después de un estudio exhaustivo de la química en estado estacionario y las vías fotoquímicas, sin rutas de producción abiótica actualmente conocidas en la atmósfera, las nubes, la superficie y la sub superficie de Venus, o por descargas de rayos, volcanes o meteoritos. El PH3 podría originarse a partir de una fotoquímica o geoquímica desconocida o, por analogía con la producción biológica de PH3 en la Tierra, de la presencia de vida.