Redacción
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“El periodismo sin una posición moral, es imposible. Todo periodista es un moralista. Es absolutamente inevitable.” Marguerite Duras.

Son tiempos difíciles a los que se enfrenta la humanidad. La pandemia del COVID-19 ha diezmado no solo las economías mundiales, pero también el ánimo y el espíritu en millones de personas que han visto su modo de vida, deshecho por los encierros draconianos impuestos por los gobiernos alrededor del mundo. Día a día, las personas son bombardeadas con cifras alarmantes en el aumento de casos y de hospitalizados, no así de muertos, ya que las tazas de mortandad por la COVID-19 ha venido en disminución a nivel global desde hace varios meses. Aún así, con la aparición de nuevas mutaciones del virus, varios gobiernos regresan a imponer cuarentenas y encierros a sus ciudadanos, quienes en su mayoría se encuentran ya al borde de la quiebra, económica y emocional.

Y en esta tragedia de la pandemia, no se puede evitar el señalar a medios y periodistas alrededor del mundo, por provocar la ruina emocional que carcome a las poblaciones y que las lleva a algo parecido a una depresión colectiva. Medios y periodistas que, en lugar de cumplir su labor informativa con ética y valor, se alinearon con intereses globales, corporativos y gubernamentales y en vez de investigar, reportar e informar a las poblaciones, se convirtieron en maquinas de propaganda del miedo y la desmoralización. Los pocos que se atrevieron a investigar y hacer pública información sobre el origen y realidades del virus SARS-COV-2, unos desaparecieron, otros fueron encarcelados. La COVID-19 sin duda alguna cambió el mundo; del lado positivo le dio un necesario respiro a la naturaleza y al medio ambiente, permitió que algunas familias se acercaran y creó una multitud de nuevos microempresarios alrededor del mundo. Pero del lado negativo, se llevó a poco más de un millón de personas, daño millones de hogares por la depresión económica, causó la quiebra de millones de empresas, pero también trajo la censura y el control totalitario de la tecnología.

En los últimos días, el mundo entero ha observado como los gigantes de la tecnología y las redes sociales, censuraron permanentemente al presidente de EE.UU., Donald Trump y a cientos de miles de sus partidarios en ese país. Si bien el señor Trump falló con su falta de tacto y formas políticas, el acto de censura por parte de los gigantes tecnológicos con la excusa de “evitar posibles llamados a la violencia”, es una gran hipocresía, considerando que durante un año evitaron censurar a personas y grupos que llevaron a la violenta toma de decenas de ciudades en EE.UU., que dejó varias decenas de muertos, millones en perdidas gubernamentales y cientos de millones en perdidas de pequeños negocios que fueron quemados. Y la verdadera tragedia de esto, es que, con el asentimiento de medios y periodistas, se normalizó el permitir la criminalidad de unos y censurar la postura política de otros.

En CENTRANEWS condenamos los actos de censura por parte de los gigantes tecnológicos en contra de cualquier ciudadano del mundo. Estas prácticas totalitarias no tienen lugar en el concierto de las naciones, que busca un camino por el que podamos salir juntos de la devastación que nos dejó la COVID-19. Condenamos también a cualquier medio y periodista que aplauda y apoye estas prácticas hipócritas de amordazamiento, ya que se ha censurado a millones por su postura política, mientras que se permite que verdaderos criminales, terroristas, genocidas homofóbicos sigan vertiendo su verborrea venenosa a todo el mundo.

Ante esto, CENTRANEWS, como un medio en busca de la excelencia periodística en pro de informar verazmente a nuestros lectores hace el compromiso público:

  • Nunca participaremos, ni aplaudiremos ningún acto de censura, sea por parte de gobiernos, instituciones multinacionales, o corporaciones y entidades privadas.
  • Informar a la población en forma veraz, detallada y amplia, para que sean nuestros lectores los que emitan su propio juicio y criterio.
  • Investigar y reportar sobre cualquier situación, evento, grupo e individuo sobre lo que necesite estar informada la población. Sin excepción alguna.
  • Investigar, reportar e informar sin sesgo, sin preferencias, sin manipulación y siempre con los hechos.

El verdadero periodismo debe ser incomodo para muchos, controversial por naturaleza y valiente como profesión. Nuestro periodismo no es para buscar amigos, ni proteger intereses; es para informar a la población, porque una población informada, es una población empoderada.