La mayoría de los jugadores en línea son verdaderos entusiastas que aman los mundos virtuales y la emoción de compartir partidas junto a otros jugadores, es posible que alguien con malas intenciones intente ingresar al grupo y para un gamer joven, hay mucho que perder.

La mayoría de los atacantes buscan dinero, quieren acceder a las cuentas de otros jugadores, que potencialmente contengan información sensible sobre la persona, y usualmente incluyen datos de su tarjeta de crédito. Además, con los millones de dólares que se gastan en la compra de juegos, incluso los ítems especiales que los niños pueden haber agregado al inventario de su personaje, sus cuentas pueden ser de gran valor para los cibercriminales.

ESET, compañía líder en detección de amenazas, desde su iniciativa Digipadres, brinda importantes consejos para mantener a los más pequeños protegidos mientras juegan:

  1. Comprar los juegos: Descargar los últimos títulos de forma gratuita puede ser tentador, pero conlleva un riesgo significativo. Los enlaces directos o torrents de “versiones gratuitas” de juegos populares suelen llevar a archivos infectados. En este sentido, la paciencia es clave. Existen fechas especiales, como Black Friday, en la que probablemente surjan ofertas especiales. Además, existen varias fuentes confiables que hacen más accesibles los juegos recientemente lanzados pero usados.
  2. Actualizar y emparchar: Ya sea que estén jugando en un smartphone, tablet o computadora de alta potencia, los gamers deberían mantener sus dispositivos actualizados en todo momento. Esto aplica al sistema operativo, al cliente del videojuego (como Steam u Origin), a los juegos en sí, además de todos los otros programas, como los buscadores.
  3. Utilizar una solución de seguridad: Los dispositivos de juego deberían estar correctamente protegidos con una solución de seguridad confiable, capaz de detectar y bloquear ataques maliciosos, identificar enlaces maliciosos y eliminar malware que quiera ingresar al sistema en todo momento. Tampoco hay que preocuparse por retrasos o interrupciones durante el juego, ya que gran parte de las soluciones actuales incluyen un modo de juego para evitar estas molestias.
  4. Utilizar contraseñas robustas y 2FA: Aplicar ataques de fuerza bruta sobre las contraseñas es algo en lo que los atacantes se especializan. Por ello, utilizar contraseñas extensas y robustas puede hacer una gran diferencia. Los gestores de contraseña confiables también pueden ayudar a los gamers a protegerse mejor, ya que les permiten generar y almacenar de forma segura todas sus claves secretas en un único sitio. Los usuarios deberían además activar el doble factor de autenticación cada vez que sea posible, ya que esto bloqueará intentos de ingresos incluso si los atacantes logran adivinar la contraseña.
  5. No hacer trampa: Los Cheats pueden simplificar el juego, pero arruinar también la experiencia para los demás jugadores y exponer al jugador a diversas amenazas.
  6. Evitar ofertas sospechosas: Si algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea. Muchos gamers ya se han visto atraídos a trampas que prometían juegos gratuitos o ítems especiales, y luego debieron pagar el precio.
  7. Elegir juegos apropiados para cada edad: Los mayores deberían actuar como guardián a la hora de elegir un espacio de juego seguro para el niño. Buscar consejos sobre qué es apropiado para cada edad en foros de expertos y recomendaciones.

¿Dedica muchas horas a los juegos?

Por otro lado, si hay preocupación sobre que el niño esté dedicando demasiado tiempo a los juegos, tener en cuenta que la prevención es mejor que la cura. Incluso si el menor no muestra problemas recurrentes, ESET recomienda tener reglas claras establecidas para disfrutar de los videojuegos de forma sana. Además, no entrar en pánico, la adicción a los videojuegos es algo poco común entre niños. Para corroborar es importante considerar los siguientes puntos:

  • ¿Sigue teniendo hobbies y realizando actividades en su tiempo libre ajenas al videojuego?
  • ¿Pareciera ser que solo es feliz mientras juega?
  • ¿Está comiendo y durmiendo bien? ¿Ha cambiado su estilo de vida de forma poco saludable debido al exceso en el tiempo de juego?
  • ¿Está perdiendo amigos o dejando de lado otros intereses al priorizar los videojuegos?
  • ¿Has notado un impacto negativo en sus tareas escolares?
  • ¿Crees que se ve más irritado, agresivo, deprimido de lo que solía estar antes de jugar videojuegos regularmente?

El tiempo frente a la pantalla no es el único factor decisivo al analizar si los videojuegos son problemáticos o adictivos para tu hijo. Cuando se trata de estos problemas, el factor más importante es el nivel de prioridad que los videojuegos representan en la vida del niño. Si el juego se ha vuelto la prioridad número uno, desde ESET aconsejan estar atento y establecer reglas estrictas para medir el tiempo de juego, asegurando que el menor tenga energía y tiempo suficiente para mantenerse creativo y social de otras maneras. Pueden disfrutar de los juegos y mantenerse a salvo si tienen diversos intereses.