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Gustavo Petro afirma que diálogos con el ELN se darían en Cuba

J.Q. de Aguirre
29/07/2022

Luego de las semanas más turbulentas para la seguridad en Colombia por los múltiples atentados terroristas del Clan del Golfo en contra de la fuerza pública a través del denominado ‘Plan Pistola’ (mismo que continúa en marcha), Gustavo Petro confirma que el modelo de cambio de la política de seguridad sigue siendo el mismo: negociaciones de paz con el ELN y proceso de sometimiento voluntario a la justicia para el narcotráfico.

Gustavo Petro confirmó que con lo que respecta al proceso de paz con el ELN, Cuba continuará siendo la sede elegida para las negociaciones. “Ya hoy está un lugar que fue el que uso Colombia en el gobierno Santos, en la Habana; a Cuba no le fue tan bien porque lo convirtieron como una excusa diplomática contra ese país. Hemos hablado con el embajador cubano del reinicio del protocolo suspendido de tipo diplomático que permite la continuidad con el ELN allí. El gobierno cubano será el que diga si quiere mantenerse como anfitrión. También, si el gobierno de Noruega quiere mantener su papel como garante. Puede abrirse a otros países, como España; la república de Chile y toda América Latina”, dijo el presidente electo.

Sobre la seguridad regional, el presidente electo afirmó que la violencia y grupos criminales en América Latina “no son exclusivamente nacionales, sino multinacionales. El narcotráfico es más poderoso que antes; cubren más zona geográfica de control que antes; más muertos que antes. Llegó el momento de conformar una política conjunta”, aseveró el presidente electo.

En SEMANA, Rafael Nieto, ex ministro del interior, criticó la postura de Gustavo Petro: “es un camino por el sendero equivocado. Otra vez lo que hacemos es negociar con los violentos y al final premiarlos, rompiendo el principio de igualdad frente a la ley, tratando mejor a los que delinquen que a los ciudadanos de bien. Al que el Estado termina beneficiando es a quienes asesinan con el pretexto de las ideas y la política y no a la inmensa mayoría pacífica”, expresó Nieto.

“Estos diálogos y negociaciones no contribuyen finalmente a reducir de manera significativa la violencia” afirmó el exministro.  

El recrudecimiento de la violencia del narcotráfico en contra de la fuerza pública en Colombia ha intensificado las presiones en contra del próximo gobierno para reconsiderar las promesas hechas en campaña y cambiar el rumbo. Gustavo Petro, sin embargo, mantiene que el camino de la paz con el ELN y el narcotráfico son la solución que el Pacto Histórico impulsará a partir del próximo 7 de agosto.

Las críticas en contra de Gustavo Petro por sectores políticos de oposición se basan en que la experiencia de paz con las Farc no ha demostrado un efecto significativo en la reducción de la violencia. Por el contrario, la violencia aumentó por medio de las disidencias de las Farc; fenómeno que empeoró por la narcoactividad desarrollada por la guerrilla en zonas de control estratégicas. Los argumentos opositores parten de que las Farc recibieron todos los beneficios de la paz, pero no han cumplido con los compromisos adquiridos en los acuerdos; en materia de resarcimiento, desmantelamiento y entrega de armas y sometimiento a la justicia.

Segundo, las críticas son impulsadas por una coyuntura en la que el crimen organizado ha tomado fuerza al interior de Colombia. La guerra entre las disidencias de las Farc y el ELN por el control de Arauca y Norte de Santander; el incremento del microtráfico en las principales ciudades del país y los fuertes nexos entre el Clan del Golfo y los cárteles mexicanos, son evidencia y síntomas de que el problema no se resolvería con una negociación de paz, mientras la actividad del narcotráfico se mantenga como una actividad de renta alta en Colombia y el mundo.


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