A este escenario se sumaron hechos de alto impacto, como las fugas de privados de libertad en centros penitenciarios.
Más delicada aún es la desaparición práctica del Ministerio de Defensa del espacio público y del debate institucional.
El Ministerio de Gobernación, bajo la conducción política del presidente, tampoco ha logrado articular una respuesta institucional sólida.
La soberbia con la que se ignoraron advertencias técnicas y señales de deterioro aceleró la crisis y debilitó aún más la gobernabilidad.
A esto se suma la incapacidad de ejecución mostrada en 2024 y 2025, que expone que el aparato estatal no está preparado para manejar un presupuesto...
Aún más alarmante es que los diputados independientes vinculados a Raíces-Semilla repita este patrón.
Con la Junta Directiva ya electa, se ha definido quién administrará la agenda parlamentaria en un año que será decisivo para el futuro institucional del país.
Si Guatemala desea superar este ciclo, debe romper con la cultura del populismo y la política clientelar...
A la par de esa incoherencia institucional, el país enfrenta una seria crisis de gobernabilidad...
El relevo en el Ministerio de Gobernación, lejos de generar confianza, ha profundizado la incertidumbre...